El helado como alimento
El helado es un alimento completo, importante en toda dieta variada y equilibrada. El helado es un buen complemento de cualquier dieta alimenticia. Por su composición y contenido calórico se adapta perfectamente a la alimentación tanto de verano como de invierno.

Para
combatir el frío se precisa una alimentación rica en calorías y proteínas, y
los helados las aportan de una forma equilibrada y sabrosa. Además, los helados
contribuyen a la hidratación, combaten la sequedad de las vías respiratorias,
facilitan la digestión y crean una sensación de bienestar. Todas estas
características hacen del helado un producto adaptable a todas las edades y
dietas. Niños, deportistas y ancianos pueden encontrar en él una forma
agradable de alimentarse.
Los
helados son una buena opción de postre y merienda para todos los niños, en
especial para aquellos que no les gusta la leche. Son excelentes para los
ancianos con problemas de masticación por su textura suave y cremosa, de modo
que también llegan a ser un aliciente en su alimentación. Para los deportistas
son una fuente rápida de energías y nutrientes.
En
general, el helado debe formar parte de nuestra alimentación regularmente, como
complemento de una dieta variada.
CÓCTEL DE NUTRIENTES

El
valor alimenticio y nutritivo del helado depende de los componentes del mismo.
En todo caso siempre será igual o superior al de los productos lácteos, ya que
la leche y sus derivados constituyen el ingrediente mayoritario. En general,
para helados ricos en leche el aporte proteico se puede comparar al de una
porción de queso y para los menos ricos en leche a un yogur.
En
cuanto a los sorbetes, tienen otras cualidades, basadas en el porcentaje de
frutas que contienen, y su contribución es principalmente energética y
refrescante.
El
helado es una mezcla de distintos ingredientes:
Agua
Leche
y derivados (nata, mantequilla, leche en polvo, etc...)
Azúcares
Grasas
vegetales
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